Blogia
RELILOMO

LA GUERRA

"Una noche, hubo una fiesta en el palacio, y un hombre llegó a arrodillarse ante el príncipe; todos los invitados se quedaron mirando al recién llegado, y vieron que era tuerto, y que la cuenca vacía sangraba. Y el príncipe le preguntó a aquel hombre: "¿Qué te ha ocurrido?" Y el hombre respondió: "¡Oh príncipe!, mi profesión es ser ladrón, y esta noche, como no hay luna, fui a robar la tienda del tejedor, y en la oscuridad tropecé con el telar del tejedor, y perdí un ojo. Y ahora, ¡oh príncipe!, te pido justicia contra el tejedor".

El príncipe mandó llamar al tejedor y, al llegar éste al palacio, el soberano decretó que le vaciaran un ojo.

"¡Oh príncipe!", dijo el tejedor, "el decreto es justo. No me quejo de que me hayan sacado un ojo. Sin embargo, ¡ay de mí!, necesitaba yo los dos ojos para ver los dos lados de la tela que hago. Pero tengo un vecino, de oficio zapatero, que tiene los dos ojos sanos, y en su trabajo no necesita los dos ojos..."

Entonces, el príncipe envió por el zapatero. Y éste acudió, y le sacaron un ojo.

¡Y se hizo justicia!"

Khalil Gibran. "El loco"

0 comentarios