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¿Por qué clase de religión?

La clase religión puede colaborar a evitar esto

Artículo muy interesante publicado en elPeriodico, que he encontrado en el blog Maestros de Religión de Castilla y León, sobre las consecuencias de la ignorancia religiosa a la hora de saber interpretar importantes manifestaciones artísticas. No son profesores de Religión los que hablan, sino profesores de Historia del Arte. Un artículo para leer con atención y archivar. Lo transcribimos íntegramente:


La ignorancia religiosa desazona a los docentes de Historia del arte

  • Los profesores critican que los alumnos sepan cada vez menos sobre los pilares del cristianismo
  • Denuncian que se confunda el laicismo con la eliminación de iconos culturales de esta sociedad

RAFA JULVE
BARCELONA

arte_religion1Ocurrió en la capilla de un instituto de enseñanza secundaria de Barcelona. Construida a mediados del siglo pasado, esa estancia se emplea en la actualidad como aula polivalente en la que se imparten distintas materias. Un día, un alumno de cuarto de ESO (15 años) salió de allí espantado. Había abierto la puerta de madera que separa una parte de la sala y no dudó en explicarle a un profesor lo que se había encontrado: "¡Bernat, no sabía que teníamos la tumba de una momia en el instituto!", le exclamó. "Por supuesto, no era ninguna momia –aclara Bernat Villaronga, docente de Religión de ese centro educativo y presidente de la Federació d’Ensenyants de Religió de Catalunya–. Era el altar de piedra de la capilla".
Lo que puede parecer una exagerada anécdota –"quizás aquel chico había visitado recientemente el Museu Egipci o había visto alguna película de momias, pero no había entrado jamás en una iglesia", sospecha Villaronga– no es más que otro ejemplo real de una preocupación. De una señal de alarma que no solo lanzan los docentes de Religión. También muchos profesores de Historia del arte consultados por este diario (más de los que aparecen en este texto) muestran su inquietud por la falta de conocimientos de religión que hay entre los jóvenes, debida solo en parte a la corriente laica que ha restado fieles a las materias que tratan los orígenes del cristianismo. Porque una cosa es el laicismo y otra, muy diferente, la ignorancia sobre aspectos de cultura general imprescindibles para comprender muchos porqués de nuestra sociedad, resumen los especialistas.

NI IDEA DE LA BIBLIA

"En los 30 años que llevo dedicada a la docencia, he notado un gran arte_religion2descenso en los conocimientos de cultura religiosa por parte de los alumnos que llegan a la universidad. Esa falta de base afecta negativamente a las posibilidades de aprender algunas épocas y obras, porque es necesario conocer la historia religiosa como cualquier otro hecho cultural", explica Teresa Vicens, profesora de Iconografía Medieval de la Facultad de Historia de la Universitat de Barcelona.
Según esta docente, "uno de los problemas más graves de estos jóvenes es que no tienen la más mínima idea de las cuestiones básicas de la Biblia. No todos los alumnos, claro, pero la mayoría no saben qué son el Antiguo y el Nuevo Testamento, confunden personajes e incluso hay algunos que no acertarían a explicar quiénes son Adán y Eva". Puede resultar sorprendente, pero no son pocos los estudiantes que "ni siquiera saben por qué se celebra la Semana Santa". Como mucho, "les suenan algunos nombres por lo que han visto en la televisión", afirma Vicens.
Como consecuencia de todo ello, esta profesora se ve obligada "a dar una información de temática religiosa" que a ella no le pertoca. "Yo imparto una materia de iconografía, pero tengo que acabar explicando nociones de cristianismo para que entiendan el contenido que realmente le corresponde a mi asignatura", asegura la docente, cuya experiencia le ha llevado a efectuar la misma recomendación, todos los años, el primer día de curso: "Les digo a los alumnos que quien no sepa de cultura religiosa debería coger un libro de ESO para empezar a entender algunas cosas y poder seguir mínimamente lo que explicaré".

FORMACIÓN ANTROPOLÓGICA

arte_religion3Rossend Lozano, profesor de Historia del Arte del IES Pau Vila de Sabadell (Vallès Occidental), reconoce que en las aulas existe esa falta de conocimiento de la mitología religiosa. "No se pueden dar por sabidas muchas cosas como se hacía antaño", comenta, para razonar después sobre los motivos de este desconocimiento: "Actualmente, si los alumnos no cursan Religión o Historia de las religiones, más allá de lo que les enseñen en casa, solo pueden recibir estas enseñanzas en las clases de Historia, Historia del arte o Educación para la Ciudadanía. El problema es que esas asignaturas van tan cargadas de materia que por la historia religiosa se pasa muy por encima".
Lozano pone también el dedo en la llaga al preguntarse por qué muchos padres que son ateos o agnósticos no explican a sus hijos los rasgos del cristianismo, simplemente desde el punto de vista histórico y tradicional. "No por ello tienen que estar inculcándoles ninguna creencia –insiste–. Pero también es verdad que el tema trasciende la escuela y la familia. Es una cuestión social". Una opinión que comparte Laura Torralbo, profesora de Arte catalán medieval de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Según esta experta, quien también ha notado ese descenso en cuanto al dominio de las nociones religiosas por parte del alumnado, no hay que desdeñar estos conocimientos. "Forman parte de nuestra formación antropológica. No se puede obviar que nuestra cultura es cristiana", advierte.

ANULAR LA TRADICIÓN

Josep Maria Escolà, profesor de Cultura clásica de la misma facultad de la UAB, prosigue con la argumentación: "Los humanos suelen recurrir a ciertos mitos para explicar sus orígenes. Además, hay muchos paralelismos entre culturas que son básicos para entender cómo se han ido formando nuestros valores. Ese dañino vacío de conocimientos que existe entre los estudiantes no les permite comprender muchos aspectos de nuestra sociedad actual". Por este motivo, Escolà insiste en la necesidad de dominar las cuestiones de base religiosas ("que no quiere decir profesar ninguna fe") y carga contra el laicismo radical que intenta borrarlas: "No se puede anular una tradición"

Tomado de auladereli

Apúntate a clase reli

¿Por qué la clase de Religión?

Dos palabras de introducción a este pequeño artículo que versa sobre la traída y llevada clase de Religión en nuestras Escuelas. Dos palabras absolutamente necesarias.

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De la clase de Religión, como de cualquier otro campo o aspecto de la vida, lo decisivo no son las cuestiones organizativas (cuestiones que se refieren, por ejemplo, al horario, al tiempo de cada sesión, a los materiales que se han de utilizar, etc. etc.). Todo eso, con ser muy importante, no es lo decisivo o fundamental. Lo decisivo son las razones que justifican la propia clase; lo decisivo y fundamental son los motivos por los que un padre o un alumno reclaman o piden, en el ámbito escolar, un espacio propio de formación religiosa. Eso es lo decisivo.

Aunque este espacio de nuestra Hoja diocesana no dé para exponer muchas razones, ni tampoco demasiados motivos al respecto, podemos apuntar claramente algunas razones de fondo:

Primera. La clase de Religión es respuesta a un derecho-deber de los padres, que tienen obligación ineludible de educar a sus hijos según sus propios principios y criterios fundamentales de tipo moral y religioso.

Segunda. La clase de Religión educa para comprender, debidamente, nuestro pasado y toda nuestra memoria, que es pasado y memoria cosidos con hebras de Religión. Así nuestro arte, nuestra cultura en general, nuestra literatura, nuestra filosofía o nuestras fiestas... Privar a un niño del conocimiento de la Religión, en nuestro caso de la Religión católica, es privarle de la posibilidad de que pueda conocer y comprender las raíces más genuinas de su tradición y cultura.

Tercera. La clase de Religión es una exigencia de nuestra propia realidad sociológica. Imposible comprender nuestro ser y convivir, tanto de pasado como de presente, sin referimos a los componentes religiosos que cruzan nuestra vida y costumbres por los cuatro costados. Al margen del componente religioso, todo intento de comprensión sociológica es imperdonablemente parcial e inválido.

Cuarta. La clase de Religión educa para la mejor de las ciudadanías posibles. Educa para los valores de la paz y el respeto a todos, para el reconocimiento de la dignidad sagrada de cada ser humano, hombre y mujer; educa para la solidaridad y la ayuda a los más pobres y necesitados... Es decir, educa para el amor: amor a Dios, a quien no vemos, a través del amor a los hombres, con los que tenemos que vivir y convivir...

Quinta. La clase de Religión, como servicio supremo a la educación integral del niño, ayuda al despertar de los interrogantes sobre el sentido último y definitivo de la vida. Me explico. El ser humano no se conforma, por muy pragmáticamente que viva, con saber qué va a comer o dónde va a ir de vacaciones este verano o el que viene... Tarde o temprano, necesita respuestas a preguntas más hondas. Por ejemplo: ¿por qué o para qué vivo? ¿qué sentido tiene la vida y qué sentido tiene la muerte? ¿por qué merece la pena luchar y vivir si es que merece eso la pena? ¿somos sólo para el tiempo de esta vida o anhelamos, racional y sensatamente, vivir y prolongarnos en una "tierra nueva" y un "cielo nuevo", como dice la Biblia? Esas son, queramos o no, las cuestiones decisivas...

A estas cuestiones, tan de calado antropológico, tan decisivas para vivir como hombres, ayuda la clase de Religión. Ayuda a que nazcan en el corazón del niño o joven y ayuda a darles una determinada respuesta: en nuestro caso, la respuesta que viene y es Jesús de Nazaret: su vida y su mensaje.

Pedro Moreno Magro, Delegado de Enseñanza de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara y director de la Hoja Diocesana "El Eco"

Tú decides

Qué aporta la clase de religión

¡Apúntate a clase de religión!

¿Por qué?

  • No pierdes nada y puedes aprender mucho.
  • Pregunta a tus compañeros y fíate de ellos.
  • Pásate por el Departamento de Religión y tendrás información de 1ª mano.
  • La clase de religión no es un rollo... ¡Es cierto! Si no quedas satisfecho, te devolvemos el dinero.
  • No te quitará tiempo de estudio... Y tampoco te preocupes por los exámenes.
  • Es muy útil para tu formación personal...

¡Dale una oportunidad a la clase de Religión!

Carta de un padre a su hijo

De un padre a su hijo sobre la enseñanza de la Religión

En 1919 el diario socialista de París L’Humanité publicó una carta dirigida por un padre socialista a su hijo. Trataba de la enseñanza de la religión y fue escrita con tan buen sentido y con tanta honradez, que la creo digna de ser conocida en tiempos tan confusos como los actuales. Dice así:

“Querido hijo: me pides un justificativo que te exima de cursar la religión, un poco por tener la gloria de proceder de distinta manera que la mayor parte de los condiscípulos, y temo que también un poco para parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas.. Este justificativo, querido hijo, no te lo envío ni te lo enviaré jamás. No es porque desee que seas clerical, a pesar de que no hay en esto ningún peligro, ni lo hay tampoco en que profeses las creencias que te expondrá el profesor. Cuando tengas la edad suficiente podrás juzgar, serás completamente libre; pero tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión.

Te parecerá extraño este lenguaje después de haber oído tan bellas declaraciones sobre esta cuestión; son, hijo mío, declaraciones buenas para arrastrar a algunos, pero que están en pugna con el más elemental buen sentido. ¿Cómo sería completa tu instrucción sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales todo el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria, no poder decir una palabra sobre estos asuntos sin exponerte a soltar un disparate?

Dejemos a un lado la política y las discusiones, y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición. Estudias mitología para comprender la historia y la civilización de los griegos y de los romanos, y ¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?

En el arte, ¿qué serán para ti las obras maestras de la Edad Media y de los tiempos modernos, si no conoces el motivo que las han inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen? En las letras, ¿puedes dejar de conocer no sólo a Bussuet, Fenelón Lacordaire, De Maistre, Veuillot y tantos otros que se ocuparon exclusivamente en cuestiones religiosas, sino también a Corneille, Racine, Hugo... en una palabra, a todos estos grandes maestros que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones?

Si se trata de derecho, de filosofía o de moral, ¿puede ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía más extendida, la moral más sabia y más universal? –éste es el pensamiento de Juan Jacobo Rouseau.-

Hasta en las ciencias naturales y matemáticas encontrarás la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes, Ampere era piadoso, Pasteur probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado por la ciencia la fe de un bretón, Flammarion, se entrega a fantasías teológicas. ¿Querrías tú condenarte a saltar páginas en todas tus lecturas y en todos tus estudios?

Hay que confesarlo: la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana; es la base de la civilización, y es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros días tantas inteligencias preclaras.

Ya que hablo de educación: para ser un joven bien educado, ¿es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple savoir vivre, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas.

Querido hijo: convéncete de lo que te digo: muchos tienen interés en que los demás desconozcan la religión, pero todo el mundo desea conocerla [...] Además, no es preciso ser un genio para comprender que sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo, pues, en caso contrario, la ignorancia les obliga a la irreligión. La cosa es muy clara: la libertad, exige la facultad de poder obrar en sentido contrario.

Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación”.


Escuela Española. 3 de junio de 2004.